llamo Inés Díaz Puertas, soy asturiana y desde que tengo memoria, el movimiento ha sido parte de mi vida

Me llamo Inés Díaz Puertas, soy asturiana y desde que tengo memoria, el movimiento ha sido parte de mi vida. Crecí siendo deportista, y con ello, muy cercana al mundo de la fisioterapia. Aun así, fue una experiencia familiar la que terminó de marcar el rumbo: decidí estudiar Fisioterapia movida por la curiosidad, pero también por la necesidad de entender mejor los procesos neurológicos y cómo acompañarlos.

Durante la carrera, en Madrid, descubrí poco a poco la enorme amplitud de mi profesión. Y entonces llegó la fisioterapia oncológica. No sé si fue por vivencias propias, por historias cercanas o por todo a la vez, pero lo cierto es que me tocó profundamente. Ver cómo la fisioterapia puede aportar calidad de vida real —durante y después del cáncer— fue un antes y un después. Desde ese momento, tuve claro que quería dedicarme a ello.

Me formé en centros como el Hospital de La Paz y el Consejo Superior de Deportes (CSD), donde aprendí de grandes profesionales y viví etapas muy intensas y enriquecedoras. A lo largo del camino, he seguido formándome en áreas como la ecografía musculoesquelética, mediciones en investigación o punción seca. Aunque con el tiempo mi práctica clínica me ha llevado a dejar atrás ciertas técnicas, todo ese aprendizaje ha nutrido mi manera de entender la fisioterapia: con criterio, con evidencia y con mirada crítica.

Después de mi paso por Madrid, la necesidad de bajar el ritmo me trajo de vuelta a la tierrina. Más tarde, me trasladé a Barcelona para especializarme en lo que más me apasiona: la fisioterapia en procesos oncológicos.

Hoy sigo formándome cada día. Me gusta leer artículos científicos, estar al tanto de lo que dice la evidencia y nutrirme de compañeros y compañeras con los que comparto esta vocación por una fisioterapia rigurosa, humana y cercana.

Este proyecto es el resultado de todo ese camino.
 Un espacio que nace de la experiencia, el conocimiento y las ganas de acompañar.